Autor: Róbinson Mira Sánchez, director Centro de Pedagogía

En la docencia existe un gran número de errores que se suelen cometer por acción o por omisión, como dicen los abogados, en tal sentido se han seleccionado 10 errores más típicos que se deben evitar:

1)        Enseñar cómo nos enseñaron.

2)        Falta de vocación.

3)        Adormecer la curiosidad.

4)        Decir: “no me interrumpan que no he terminado”

5)        Suponer que los alumnos andan bien en sus saberes previos.

6)        Exposición tipo power point.

7)        Desconocer cómo aprenden los educandos.

8)        Desconocer los propios errores y debilidades.

9)        Pensar que sólo se evalúa el desempeño de los estudiantes.

10)      Impedir el uso de la tecnología.

Enseñar cómo nos enseñaron (Universia.net, 2017). El docente de educación superior por lo regular orienta sus clases de acuerdo a la forma en que lo hicieron sus docentes de pregrado o posgrado, desconociendo que los estudiantes tienen distintas formas de aprender, es decir, de procesar la información. De ahí la importancia de revisar y aplicar las diferentes teorías de la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación del conocimiento. Sin embargo, esta reflexión y este interés por mejorar ciertas cualidades del docente va ligada a la vocación que se tiene por la enseñanza. Es necesario enamorarse y reenamorarse de la docencia.

Es claro que ejercer la docencia implica retos y dificultades: desmotivación de estudiantes, escasez de recursos didácticos, bajos niveles de competencias en los estudiantes, presión social y académica, entre otros factores, los cuales pueden conducir al maestro a la desesperanza, sin embargo, no se está permitido claudicar o desfallecer. El encargo social que se le ha asignado a la academia es supremamente alto. Los comportamientos de los docentes y sus estados de ánimo son fácilmente percibidos por los estudiantes. Los alumnos son altamente influenciables, por tal razón se debe tener cuidado con la actitud que están leyendo los alumnos de sus profesores para que no desencadene: desánimo, apatía, pereza, hostilidad o adormecimiento por el conocimiento (Mora, 2005).

La interacción con los aprendices puede ser positiva o negativa, por ejemplo, hay docentes que les molesta que los interrumpan cuando están enviando un flujo importante de información (Bock, 2015). Es necesario que el estudiante pregunte, participe o “interrumpa” para que se inicie el proceso de anclaje, de reflexión y de representación mental necesarios para alcanzar conocimiento. Sin embargo, regularmente, se cae en el error de suponer que los estudiantes ya saben ciertos asuntos. En este sentido, es necesario identificar sus saberes previos, para evitar caer en errores de suposición, que impidan avances efectivos en el proceso de aprendizaje.

Algunos docentes para el desarrollo de sus clases o asignaturas utilizan desmesuradamente el power point, generando en los estudiantes aburrimiento, cansancio o desconcentración, impidiendo su participación activa. Las presentaciones deben estar acompañadas de vídeos, discusiones, vivencias, tareas individuales y en grupo (Universia.net, 2017).

Estos y otros errores se presentan debido a que algunos docentes pasan por alto la necesidad de conocer a fondo, cómo aprenden sus estudiantes (Baín, 2007). Es clave identificar los estilos y ritmos de aprendizaje. Analizar qué tipo de adecuación o adaptación curricular deben realizar. Definir los momentos y la finalidad de la evaluación de los aprendizajes.

La tecnología en este punto es una gran aliada en la medida que permite una mejor opción de almacenamiento y análisis de la información relacionada con los saberes de los estudiantes, sin embargo, hay docentes que son tan apáticos a la tecnología que les impiden a los estudiantes el uso de la misma (Bock, 2015).

Unas evaluaciones más amplias debidamente apoyadas por la tecnología permiten al docente, entre otros aspectos, identificar posibles fallas en la enseñanza y en el aprendizaje. Esto debe conllevar a que el docente identifique clara y oportunamente sus errores y debilidades tanto en el conocimiento de la disciplina como con el proceso de aprendizaje del estudiante.

Es necesario corregir el pensamiento que la evaluación es sólo para los estudiantes. La evaluación es también una oportunidad para verificar la calidad del proceso de enseñanza que se ha desarrollado en la respectiva asignatura.

Referencias

BIBLIOGRAPHYBaín, K. (2007). Universidad de la Salle. Barcelona: Universidad de Valencia. Obtenido de Lo que hacen los mejores profesores universitarios: http://www.fceia.unr.edu.ar/geii/maestria/2014/DraSanjurjo/8mas/Ken%20Bain,%20Lo%20que%20hacen%20los%20mejores%20profesores%20de%20universidad.pdf

Bock, M. (29 de Diciembre de 2015). Linkedin. Obtenido de 10 errores de los profesores y sus soluciones: https://es.linkedin.com/pulse/10-errores-de-los-profesores-y-sus-soluciones-mauricio-bock

Mora, C. (Febrero de 2005). Revista Virtual. Universidad del Norte. Obtenido de La tarea docente: autoevaluarse, despertar la curiosidad... combatir a los autómatas: http://revistavirtual.ucn.edu.co/index.php/RevistaUCN/article/view/253/481

Universia.net. (11 de Mayo de 2017). Educación. Obtenido de Los 10 peores errores de un docente universitario a la hora de enseñar: http://noticias.universia.com.ar/educacion/noticia/2017/05/11/1152326/10-peores-errores-docente-universitario-hora-ensenar.html

Información adicional