Hoy no es un día cualquiera:
Hoy estamos recibiendo un reconocimiento, un chaleco, un símbolo, estamos demostrando que los sueños del campo sí llegan lejos.
Antes de cualquier palabra, antes de cualquier agradecimiento terrenal, quiero empezar por lo más importante: ¡Gracias a Dios!
Porque sin Él, nada de esto sería posible, porque fue quien nos dio la fuerza cuando sentimos que no podíamos más, quien nos sostuvo en los momentos difíciles, quien iluminó nuestro camino cuando parecía incierto. Hoy este logro también es suyo, porque fue Él quien sembró en nosotros la fe para no rendirnos.
Nosotros venimos de veredas, de pueblos, de caminos destapados, de madrugadas frías, de botas llenas de barro y manos acostumbradas al trabajo.
Venimos de familias que han trabajado la tierra con esfuerzo, con amor, con dignidad, muchas veces sin reconocimiento, muchas veces sin oportunidades.



Aquí hay historias que no salen en los libros:
Historias de sacrificio silencioso, de padres que lo dieron todo sin tener nada, de madres que nunca dejaron de creer, de abuelos que nos enseñaron que la palabra vale más que cualquier título.
Estar hoy aquí no es casualidad: es resistencia, es disciplina, es fe, y es amor por lo que somos.

Ahora, quiero dirigir unas palabras a nuestra universidad, Rector, directivos, docentes, todos y cada uno de los que hacen parte de Unisarc.
Gracias por abrirnos las puertas, por formarnos, por enseñarnos que el conocimiento no se queda en el aula, sino que se lleva al territorio, a la vida real, a donde realmente hace falta.
Aquí entendimos que estudiar no es solo aprender, es asumir una responsabilidad con nuestro entorno.
Hoy más que nunca, queremos que esta institución siga creciendo, siga transformando vidas, siga creyendo en estudiantes como nosotros. Sabemos que enfrenta retos, sabemos que no siempre es fácil, pero también sabemos que su impacto es inmenso, es imborrable en el tiempo.


Sus semillas hoy dan frutos. Somos el reflejo de lo que aquí se sembró.
Por eso, este es un mensaje de esperanza: que la universidad continúe, evolucione, no se detenga, que no sea absorbida, porque en cada joven que forma, está cambiando el destino de una familia y una tierra entera.
También queremos expresar un agradecimiento profundo a la Gobernación de Risaralda, y de manera muy especial a nuestro gobernador, Juan Diego Patiño Ochoa con el programa Risaralda Profesional.

A la Alcaldía de Pueblo Rico, porque detrás de cada oportunidad también hubo apoyo silencioso. Hubo transporte, hubo gestión, hubo compromiso.
Hoy queremos reconocerlos:
Gracias por creer en nosotros cuando muchos pensaban que no era posible. Gracias por apostarle a jóvenes del campo, por entender que la educación no es un gasto, por el contrario, es la inversión más poderosa que puede hacer una sociedad.
Porque ustedes comprendieron algo fundamental: la forma más rápida y segura de mejorar la calidad de vida integral de las personas, es a través de la educación.
Y hoy estamos aquí siendo el resultado de esa decisión.
Pero más importante aún, siendo la respuesta.
La respuesta a esa confianza, la respuesta a esa inversión, la respuesta a la esperanza de un territorio que quiere salir adelante. Porque cada pequeño aporte, hizo parte de este gran logro.


Ahora, quiero hablar de lo que verdaderamente nos define: El campo.
El campo no es solo el lugar de donde venimos, el campo es identidad, es raíz, es historia. Es el lugar donde aprendimos el valor del trabajo, donde entendimos lo que significa luchar por algo, donde vimos a nuestras familias levantarse todos los días sin rendirse.
El campo nos formó en lo que vinimos a profesionalizar en la universidad durante estos años.
Y hoy, nosotros no venimos solo a recibir un Chaleco.
Venimos con una responsabilidad enorme.
El campo colombiano nos necesita.
Pero, no nos necesita de cualquier manera.
Nos necesita preparados para un nuevo tiempo.




Un campo que combine la tradición con la tecnología.
Un campo donde el conocimiento que adquirimos aquí se convierta en soluciones reales para el territorio, donde la innovación no sea un lujo, sino una herramienta para producir mejor, para cuidar nuestros recursos, para hacer sostenible lo que por años se ha hecho por necesidad.
Porque amar el campo no es quedarnos en lo que siempre ha sido… es atrevernos a transformarlo.
Y hoy, compañeros, colegas, ese es el llamado: a Despertar.
Despertar a la responsabilidad que tenemos.
Despertar al privilegio que significa haber estudiado.
Despertar al hecho de que no todos tuvieron esta oportunidad, nosotros sí.
Y eso nos compromete a hacer algo grande con ella.
Nos necesita con conocimiento, pero también con sensibilidad, nos necesita humanos, conscientes, con sentido de pertenencia.
Nos necesita para dignificar al campesino, para demostrar que producir en el campo también puede ser sinónimo de progreso, de innovación, de sostenibilidad.
Nos necesita para cerrar brechas, para generar oportunidades, para que ningún niño en nuestros pueblos, tenga que dejar sus sueños por falta de opciones.
Porque el campesino no es el pasado… es el presente… y es el futuro de este departamento y el país.




Y finalmente… quiero hablarles a ustedes.
A mis compañeros.
A este grupo que hoy demuestra que sí se puede.
Aquí hay diversidad.
Aquí hay raíces afrodescendientes, indígenas, mestizas campesinas… aquí hay historia, hay cultura, hay lucha.
Y cada uno de ustedes es el resultado de algo muy grande.
De familias que creyeron.
De padres, madres, hermanos, abuelos, tíos, parejas y amigos que estuvieron ahí, apoyando, empujando, levantando cuando hacía falta.
Muchos de nosotros escuchamos alguna vez que: no íbamos a ser capaces..Que era muy difícil…Que no era para nosotros.
Y mírennos hoy, miren el nombre que está bordado en el chaleco que están luciendo.
Aquí estamos, de pie, demostrando que sí se podía.
Demostrando que cuando hay disciplina, cuando hay fe, cuando hay amor por lo que se hace… no hay límites.













Pero hay algo aún más importante:
No llegamos solos y no podemos seguir solos. La fuerza de nosotros está en la unidad, en apoyarnos, en reconocernos, en entender que si uno avanza… Avanzamos todos.
Porque más allá de ser profesionales… somos una generación llamada a transformar realidades.
Hoy no termina nada… hoy empieza todo, hoy empieza el verdadero reto, hoy empieza el momento en el que dejamos de soñar… y empezamos a construir.
Universidad, Gobernación, Alcaldía, Colegas.
El campo nos necesita, sigamos transformándolo….
Muchas Gracias……
